Tras la muerte de su marido, Mara viaja con su familia a la casa de verano para prepararla para la venta. Lo que comienza como un cierre emocional se convierte en una pesadilla cuando su hija Lide desaparece en medio de un incendio forestal. La tensión aumenta cuando Santi, el guarda forestal, se convierte en el principal sospechoso.